miércoles, 27 de junio de 2012

LA PRIMERA SESSHIN TRAS EL NUEVO CAMINAR







"El Zen penetra todos los aspectos de la vida ,
sólo es estar en el AQUI Y AHORA de lo que estemos haciendo, asi fluye la verdadera belleza de vivir..."

El pasado fin de semana tuvo lugar mi primera Sesshin, sin duda una de las prácticas más profundas e importantes dentro del zen.
Las Sesshin, son periodos intensivos dedicados a la práctica del zazen y de la concentración en los actos de la vida cotidiana. 
Sesshin, significa volverse íntimo con nuestro espíritu y su duración puede variar de uno a varios días, durante los cuales zazen y samu ( trabajos cotidianos llevados a la práctica desde la meditación) se suceden continuamente.
Las reglas de la Sesshin hacen que nuestro espíritu esté siempre concentrado, atento y silencioso, en todas las actividades vinculadas a la misma y con ello podemos profundizar en nuestras vidas a la vez que compartimos todas nuestras experiencias con otros practicantes, siendo muy rico en todos los sentidos, tanto a nivel individual como en las muchas cosas que pueden aportarnos nuestros compañeros.
Como antes comentaba, esta ha sido mi primera Sesshin y lo cierto es que me cuesta mucho hacer una valoración objetiva de la misma sólo con palabras, pues creo que se trata de una experiencia que se mece entre diferentes sensaciones, tanto fisiológicas como psicológicas complicadas de explicar, ya que cada practicante haría sin duda una lectura diferente de su experiencia dentro de un retiro.
En mi caso, mentiría si no dijera que fue realmente muy dura en todos los sentidos.
SAMU DE COCINA
La primera noche del retiro no pude dormir ni un solo minuto, al parecer, según me comentaron algunos compañeros, este síntoma es un clásico de los retiros, pero a mi me ocasionó una gran fatiga al día siguiente que terminó en algunas décimas de fiebre y un agotamiento bastante considerable. Quizás este sería el punto más desfavorable a destacar. Pero si tengo que hablar de todas las buenas sensaciones que he vivido en estos días, entonces necesito pensar en como puedo describir tanta intensidad en tan pocas líneas...
En primer lugar, el pasar tanto tiempo alejado de la ilusiones con las que normalmente convivimos nos hace prestar más atención a las cosas que realmente merecen nuestra atención y sobre todo nos obliga a profundizar en nuestra vida y la forma que tenemos de entender la misma. Los diferentes periodos de samu nos conducen a proseguir el estado de meditación que hemos conseguido a través de zazen, pero aplicando esa concentración plena a actividades tan cotidianas como cocinar, coser, limpiar, fregar platos o como en mi caso fue incluso llevar a cabo un reportaje fotográfico de la Sesshin.

COSTURA DEL RAKUSU
A resaltar también los numerosos zazen que se llevan a cabo, más largos que los que normalmente hacemos en el dojo e incluyendo interesantes talleres de Dharma y algunas ceremonias muy emotivas, como las que se llevaron a cabo para dar nuestro soporte a todas las personas que estuvieran atravesando una enfermedad grave o incluso otras en las que los homenajeados eran nuestros difuntos seres queridos, que habían dejado nuestro mundo pero que seguían permaneciendo en nuestro recuerdo.
También quisiera resaltar, que en muchos momentos he sido testimonio de hasta que punto nuestro ego actúa a través de nosotros; digo esto, porque normalmente  si algo nos aleja de nuestra mente original, es precisamente nuestro poder de elección, condicionado siempre por nuestra búsqueda del bienestar. Si tenemos frío nos abrigamos, si tenemos hambre comemos, si estamos incómodos buscamos la comodidad... pero en definitiva sin darnos cuenta, lo único que conseguimos es alejarnos de nuestra naturaleza, aquella que no se aferra a nada y sólo vive en cada momento lo que toca sea bueno o malo.
Por último, comentar que también dentro del retiro se pueden tener una entrevista privada con la persona que dirige el retiro, ya sea para comentarle nuestras dudas en la evolución dentro de la práctica, o sin más para charlar durante un agradable paseo a través de la naturaleza. Yo aproveché esta entrevista para pedir mi ordenación a bodhissatva siendo esta una decisión que albergaba en mi interior desde hacía ya mucho tiempo y que me fue concedida a esperas de que tenga lugar la ceremonia de ordenación a finales del próximo mes de octubre.
Por ello, he comenzado ya a confeccionar la costura de mi rakusu que debo tener listo para poder ordenarme y que encierra un gran desafío para todo practicante, ya que el mismo requiere una gran paciencia y concentración.


En definitiva, una gran experiencia la vivida estos días que me ha desvelado partes de mi personalidad que desconocía y sobre todo me ha acercado más que nunca a la práctica del Zen donde cada día me siento más a gusto y cercano a mi verdadera naturaleza.
Gracias a todos los que hicieron posible una experiencia tan maravillosa...

Gassho!

Sergio G.













jueves, 21 de junio de 2012

SESSHIN EN LLUÇA (OSONA)


- Fin de semana 23 y  24 de junio de 2012Sesshin en la montaña. Dirige: Lluís Nansen Salas. Con Taller Dharma. Llegada el viernes 22 para cenar. Salida: domingo 24 después de comer. Llevar bol, cubiertos, servilleta, funda almohada, sábanas o saco de dormir, bañador. Precio: 60 €. No socios: 70 €. Hay que reservar: info@dojozenbarcelona.org 

lunes, 18 de junio de 2012

ANTES Y DESPUÉS...











Antes del Zen las montañas eran montañas y los árboles eran árboles. 

     Durante el Zen las montañas eran tronos de sabiduría y los árboles eran las voces de la sabiduría. 


Después del Zen las montañas son montañas y los árboles son árboles. 

viernes, 15 de junio de 2012

LA EVIDENCIA DEL RESPETO A LA VIDA


Ha pasado mucho tiempo desde mi último escrito en este espacio que poco a poco se va gestando, a la vez que el Zen es cada vez más importante en mi vida. Las razones son demasiadas para explicarlas y que sean comprendidas a su vez, ya que nuestra mente occidental, no está en ocasiones preparada para entender que sólo permaneciendo sentados en zazen, sin nada que  buscar ni esperar, podemos emprender un camino hacia la búsqueda de nuestra mente original,  aquella que nos permite hacernos íntimos con nosotros mismos y ser conscientes de cada gesto, sensación o sentimiento, sea este bueno o malo, duro o agradable...
Desde que comenzó mi práctica, he podido notar como mi vida se ordenaba de forma natural, siendo ahora mucho más consciente de todas las cosas que emergen desde diferentes puntos de mi alrededor.
Tareas como hacer la limpieza de mi hogar o dar un simple paseo en medio de los árboles, son ahora grandes placeres que me muestran la felicidad sin pagar por ella, puesto que estamos demasiado acostumbrados a pagar por todo aquello que nos hace felices y esto no es más que una falsa realidad, que precisamente nos aleja de dicha felicidad. 
Por esto y por muchas razones más, he tomado la decisión de pedir a mi maestro la ordenación a bodhisattva , una decisión que todo practicante puede tomar a lo largo de su vida, con la que el mismo se compromete a practicar zazen de por vida, además de tomar una serie de votos y preceptos que le serán otorgados durante la ceremonia de ordenación ( Jukai).
Durante la vida de un practicante de Zen existen dos momentos en que el mismo puede decidir ordenarse. El primero es la mencionada ordenación de Bodhissatva, "el que está en el camino", y el siguiente la ordenación a monje. No se trata de grados ni cinturones como en las artes marciales, ni tan solo realmente un practicante está obligado a ordenarse a lo largo de su vida. Es simplemente una decisión personal que cada uno debe querer tomar sin presiones ni segundas intenciones.
Hoy mientras leía a cerca de los preceptos he quedado muy sorprendido sobre la explicación que el maestro Roland Yuno Rech formula cuando se refiere al precepto "no matar", puesto que una de las cosas que hoy por hoy condiciona todo mi pensamiento, es la obligación de respetar toda forma de vida, entendiendo la misma como una parte de nosotros mismos.
Así que sin más dejo aquí dicho texto del que no sobra nada en absoluto, siendo claramente un camino que todos deberíamos tomar en la vida, independientemente de si practicamos Zen u otra disciplina, 
"El camino hacia el respeto a la vida"...




NO MATAR

"En Occidente tenemos la costumbre de considerar que todos los seres están en la tierra a nuestra servicio, que podemos matar a placer para nuestro uso personal. Por el contrario la práctica de zazen lleva a comprender que nosotros formamos parte de la naturaleza que estamos a su servicio así como la misma está a nuestro servicio. Naturalmente entonces se tienen ganas de proteger toda forma de vida. Esto quiere decir, por supuesto no matar a los seres humanos y en l
a medida de lo posible, no matar ningún animal.
Se ha alimentado a los animales dándoles cadáveres y así se ha envenenado a los seres humanos, lo que ha permitido ver claramente hasta que punto el espíritu de provecho conduce a las acciones contranatura.

No matar quiere decir no provocar sufrimiento. No hacer sufrir a los seres sensibles.
Cuando comemos un filete, no lo relacionamos con el sufrimiento de un ser vivo. Compramos un filete o un pollo en un supermercado. Si visitamos los lugares en que estos animales son criados y los lugares donde los matan, si tenemos un poco de sensibilidad, seguramente no tendremos ganas de comerlos. Por supuesto, los seres vivos no pueden alimentarse más de lo que vive. Algunos dicen " de todas formas, incluso si coméis tomates o trigo, también son seres vivos. " Pero el gesto de torcer el cuello de un pollo o recoger una fruta es totalmente diferente. La influencia de estas acciones repercute en nuestro estado mental. Si queremos reducir la violencia en este mundo, es importante comenzar por reducir la violencia en uno mismo. es aprender a respetar a todos los seres vivos, es el espíritu de gassho, incluso al coger una flor, Mejor sería en primer lugar hacer gassho, y si no es necesario, dejar la flor en el campo. (...)"


Yuno Kusen (ordenación de bodhisattva)
Maître Roland Yuno Rech