miércoles, 25 de julio de 2012

LA COSTURA DEL RAKUSU PARTE I




                                                                                Hábito de la gran liberación
Kesa del campo de la felicidad ilimitada,
recibo con fe la enseñanza del Buda,
para ayudar a todos los seres sensibles.

"El  Sutra del Kesa"



Como comenté en otro post escrito con anterioridad, hace aproximadamente un mes, durante mi último retiro pedí mi ordenación a Bodhisatva, una decisión que tenía tomada desde hacía ya mucho tiempo  y que me fue concedida sin problema alguno tras una entrevista con mi maestro.
Así que al llegar de dicho retiro comencé todos los preparativos necesarios para poder coserme mi Rakusu, que una vez finalizado recibiré durante la ordenación que tendría lugar en un par de meses.
Pero como con todo, cuando uno se sumerge en algo tan profundo y especial le surgen centenares de dudas, ya que como pueden ustedes imaginar, muchas de las personas que se adentran en la costura de su Rakusu no han cosido nunca antes y esto supone un importante reto que hay que saber alcanzar sin miedo alguno.
Por esta razón, decidí que publicaría aquí paso a paso todo el proceso de creación de mi Rakusu, con la intención de que pueda ser de ayuda para otros practicantes que se encuentren en el mismo momento que yo o que quizás puedan verse implicados en ello de cara al futuro.
Así que intentaré dejar un testimonio lo más cercano posible a la realidad que estoy viviendo en este momento y de corazón espero que esto pueda resolver algunas dudas que yo no he podido encontrar en la red.


LA IMPORTANCIA DE LA COSTURA EN EL ZEN

Existen tres momentos muy importantes en la vida de un practicante de Zen, que llegan por voluntad del mismo practicante y nunca están sujetos a ningún tipo de obligación por parte de terceros, o imposición alguna por medio de grados establecidos. Sin más, cada persona puede decidir o no a lo largo de su vida ordenarse de forma libre, o no hacerlo nunca y seguir practicando sin necesidad de ordenarse.
El primero de estos importantes momentos es la ordenación a Bodhisatva, que básicamente está ligada a la toma de los preceptos y una serie de votos en los que el practicante se compromete a seguir la vía de Zazen de por vida.
Al final de la ceremonia de ordenación (también llamada Yukai), le será entregado el Rakusu " pequeño Kesa" que previamente habrá tenido que coser el mismo practicante de forma muy minuciosa, entregándo el mismo finalizado a su maestro días antes de la ordenación, para que este pueda caligrafiarlo y entregarselo durante la ordenación..
El segundo momento importante se da  cuando el mismo pide la ordenación a monje, sin duda una decisión mucho más profunda que alberga la toma de un compromiso aun más elevado, concluyendo dicha ceremonia,  con la entrega del  Kesa "manto de Buda" de manos del maestro al ordenado, que al igual que sucede con el Rakusu, habrá sido confeccionado por el aspirante previamente a la ordenación.

Pero en todo caso, es importante que entendamos que ambas piezas de ropa (Rakusu y Kesa), son de alguna forma uno de los objetos más preciados de un practicante, pudiendo llegar a tener para el mismo un valor incalculable.
Las razones para entender este vínculo son muchas, pero podemos señalar que durante la costura un practicante toma verdadera conciencia del "aquí y ahora", pues el punto utilizado requiere una concentración extrema, donde cada puntada se acompaña de una respiración y toma de conciencia del  momento presente, que sumado al vínculo que se crea entre la persona que tutelará la confección para llevarla por buen camino, hace de la costura un perfecto nexo entre meditación, conciencia y capacidad para compartir todo ello con los demás. 





Como tercer momento destacad,o tendríamos la transmisión del "Shijo". Momento en que un gran maestro decide antes de morir transmitir su legado a los discípulos elegidos, proceso que pueda llevar toda una vida, para determinar quienes merecen esta gran mención por parte del maestro, que por lo normal siempre recaerá en aquellos que han demostrado más compromiso con la práctica.
A partir de dicho momento, los elegidos serán los responsables de seguir transmitiendo el Zen de generación en generación como ha venido haciendose desde tiempos muy lejanos llegando ahora a nosotros.
Como pasa también en la práctica de Zazen la costura nos conduce a nosotros mismos, un reflejo de nuestro interior que nos permitirá ver todas aquellas cosas que albergamos, sean buenas o malas. 
Así que nos encontraremos con nuestras propias barreras, aquellas que nosotros mismos edificamos sin saberlo y que en ocasiones están custodiadas por nuestro más profundo ego. Por ello es fácil que durante la costura nos invadan momentos de frustración, que nos conduzcan a pensar que no seremos capaces de llevar a cabo nuestro cometido u que quizás no era el momento de ordenarse.
Pero hemos de entender que todos estos fenómenos son puramente pensamientos pasajeros que podemos observar sin aferrarnos, dejando que pasen de largo y finalmente ver como van desapareciendo de nuestra mente. 

1. LOS PRIMEROS PASOS

En primer lugar, tenemos que hacernos con un modesto kit de costura y las telas necesarias para llevar a cabo nuestro Rakusu.
En cuanto a las telas, deberemos comprar por un lado tela negra de algodón para la confección de la parte visible del rakusu y del sobre donde en un futuro guardaremos nuestro Rakusu. Respecto a las telas, también necesitaremos un trozo de seda natural ( no salvaje), de un tono en blanco roto, siendo este el dorso de nuestro rakusu y superficie donde más tarde nuestro maestro realizará una caligrafía, que incluirá nuestro nuevo nombre trás la ordenación, un pequeño escrito a modo de enseñanza para nuestra nueva vía dentro del zen y el sello de la Shanga. 
Ya más enfocado a la costura, necesitaremos hilo 100% de algodón de color crudo, alfileres de varios tamaños, tijeras, otro hilo para unir provisionalmente las piezas a modo de guía, un lápiz de marcar en tela de color blanco, un dedal si procede y una cinta métrica para toma las medidas oportunas, además de un juego de escuadras para dibujar encima de las telas.

El siguiente paso será extender la tela y dibujar en la misma las diferentes piezas que conformarán nuestro rakusu, donde una vez dibujadas todas ellas pasaremos a  identificarlas con unas siglas y finalmente con mucho cuidado recortalas cuidadosamente.
Así que si hemos llevado a cabo estos pasos ya tendremos todas las piezas listas para ensamblar y poco a poco confeccionar nuestro Rakusu.


 2. PRIMERAS PRÁCTICAS DE COSTURA 



Antes de nada es muy importante que recibamos las enseñanzas pertinentes para coser como es debido nuestro Rakusu.  Por ello en primer lugar deberemos practicar durante un tiempo únicamente el punto con algún retal que tengamos por casa y mostrarselo a la persona que nos está enseñando a modo que la misma pueda corregir nuestros errores.
El punto que se emplea para coser en el Zen requiere mucha concentración y una atención plena, donde cada puntada debería conducirnos al momento presente, siendo partícipes en todo aquello que estamos realizando.
Si finalmente acabará por convertirse en un acto más de nuestra vida al que no prestamos una especial atención dejaría de tener sentido.
En referencia al punto, no puedo explicar desde aquí como se realiza porque me resultaría muy complejo, pero si puedo comentar que se trata de un punto extremadamente pequeño, "como si de granitos de arroz se tratara" que una vez acabado resulta incluso difícil de percibir.  Pero es muy importante entender que se trata de una forma de coser especial, donde todo el hilo está suelto sin nudos y finalmente queda tan fuerte como cualquier otra forma de coser más convencional.

En mi caso yo ahora estoy en esta fase de la que junto a estas palabras os dejo una prueba de como va quedando para que puedan hacerse a la idea.

Hasta aquí esta primera parte y muy pronto espero poder seguir publicando los siguentes pasos para que así mi conocimiento sea también vuestro!!

Gassho



 





 

















miércoles, 27 de junio de 2012

LA PRIMERA SESSHIN TRAS EL NUEVO CAMINAR







"El Zen penetra todos los aspectos de la vida ,
sólo es estar en el AQUI Y AHORA de lo que estemos haciendo, asi fluye la verdadera belleza de vivir..."

El pasado fin de semana tuvo lugar mi primera Sesshin, sin duda una de las prácticas más profundas e importantes dentro del zen.
Las Sesshin, son periodos intensivos dedicados a la práctica del zazen y de la concentración en los actos de la vida cotidiana. 
Sesshin, significa volverse íntimo con nuestro espíritu y su duración puede variar de uno a varios días, durante los cuales zazen y samu ( trabajos cotidianos llevados a la práctica desde la meditación) se suceden continuamente.
Las reglas de la Sesshin hacen que nuestro espíritu esté siempre concentrado, atento y silencioso, en todas las actividades vinculadas a la misma y con ello podemos profundizar en nuestras vidas a la vez que compartimos todas nuestras experiencias con otros practicantes, siendo muy rico en todos los sentidos, tanto a nivel individual como en las muchas cosas que pueden aportarnos nuestros compañeros.
Como antes comentaba, esta ha sido mi primera Sesshin y lo cierto es que me cuesta mucho hacer una valoración objetiva de la misma sólo con palabras, pues creo que se trata de una experiencia que se mece entre diferentes sensaciones, tanto fisiológicas como psicológicas complicadas de explicar, ya que cada practicante haría sin duda una lectura diferente de su experiencia dentro de un retiro.
En mi caso, mentiría si no dijera que fue realmente muy dura en todos los sentidos.
SAMU DE COCINA
La primera noche del retiro no pude dormir ni un solo minuto, al parecer, según me comentaron algunos compañeros, este síntoma es un clásico de los retiros, pero a mi me ocasionó una gran fatiga al día siguiente que terminó en algunas décimas de fiebre y un agotamiento bastante considerable. Quizás este sería el punto más desfavorable a destacar. Pero si tengo que hablar de todas las buenas sensaciones que he vivido en estos días, entonces necesito pensar en como puedo describir tanta intensidad en tan pocas líneas...
En primer lugar, el pasar tanto tiempo alejado de la ilusiones con las que normalmente convivimos nos hace prestar más atención a las cosas que realmente merecen nuestra atención y sobre todo nos obliga a profundizar en nuestra vida y la forma que tenemos de entender la misma. Los diferentes periodos de samu nos conducen a proseguir el estado de meditación que hemos conseguido a través de zazen, pero aplicando esa concentración plena a actividades tan cotidianas como cocinar, coser, limpiar, fregar platos o como en mi caso fue incluso llevar a cabo un reportaje fotográfico de la Sesshin.

COSTURA DEL RAKUSU
A resaltar también los numerosos zazen que se llevan a cabo, más largos que los que normalmente hacemos en el dojo e incluyendo interesantes talleres de Dharma y algunas ceremonias muy emotivas, como las que se llevaron a cabo para dar nuestro soporte a todas las personas que estuvieran atravesando una enfermedad grave o incluso otras en las que los homenajeados eran nuestros difuntos seres queridos, que habían dejado nuestro mundo pero que seguían permaneciendo en nuestro recuerdo.
También quisiera resaltar, que en muchos momentos he sido testimonio de hasta que punto nuestro ego actúa a través de nosotros; digo esto, porque normalmente  si algo nos aleja de nuestra mente original, es precisamente nuestro poder de elección, condicionado siempre por nuestra búsqueda del bienestar. Si tenemos frío nos abrigamos, si tenemos hambre comemos, si estamos incómodos buscamos la comodidad... pero en definitiva sin darnos cuenta, lo único que conseguimos es alejarnos de nuestra naturaleza, aquella que no se aferra a nada y sólo vive en cada momento lo que toca sea bueno o malo.
Por último, comentar que también dentro del retiro se pueden tener una entrevista privada con la persona que dirige el retiro, ya sea para comentarle nuestras dudas en la evolución dentro de la práctica, o sin más para charlar durante un agradable paseo a través de la naturaleza. Yo aproveché esta entrevista para pedir mi ordenación a bodhissatva siendo esta una decisión que albergaba en mi interior desde hacía ya mucho tiempo y que me fue concedida a esperas de que tenga lugar la ceremonia de ordenación a finales del próximo mes de octubre.
Por ello, he comenzado ya a confeccionar la costura de mi rakusu que debo tener listo para poder ordenarme y que encierra un gran desafío para todo practicante, ya que el mismo requiere una gran paciencia y concentración.


En definitiva, una gran experiencia la vivida estos días que me ha desvelado partes de mi personalidad que desconocía y sobre todo me ha acercado más que nunca a la práctica del Zen donde cada día me siento más a gusto y cercano a mi verdadera naturaleza.
Gracias a todos los que hicieron posible una experiencia tan maravillosa...

Gassho!

Sergio G.













jueves, 21 de junio de 2012

SESSHIN EN LLUÇA (OSONA)


- Fin de semana 23 y  24 de junio de 2012Sesshin en la montaña. Dirige: Lluís Nansen Salas. Con Taller Dharma. Llegada el viernes 22 para cenar. Salida: domingo 24 después de comer. Llevar bol, cubiertos, servilleta, funda almohada, sábanas o saco de dormir, bañador. Precio: 60 €. No socios: 70 €. Hay que reservar: info@dojozenbarcelona.org 

lunes, 18 de junio de 2012

ANTES Y DESPUÉS...











Antes del Zen las montañas eran montañas y los árboles eran árboles. 

     Durante el Zen las montañas eran tronos de sabiduría y los árboles eran las voces de la sabiduría. 


Después del Zen las montañas son montañas y los árboles son árboles. 

viernes, 15 de junio de 2012

LA EVIDENCIA DEL RESPETO A LA VIDA


Ha pasado mucho tiempo desde mi último escrito en este espacio que poco a poco se va gestando, a la vez que el Zen es cada vez más importante en mi vida. Las razones son demasiadas para explicarlas y que sean comprendidas a su vez, ya que nuestra mente occidental, no está en ocasiones preparada para entender que sólo permaneciendo sentados en zazen, sin nada que  buscar ni esperar, podemos emprender un camino hacia la búsqueda de nuestra mente original,  aquella que nos permite hacernos íntimos con nosotros mismos y ser conscientes de cada gesto, sensación o sentimiento, sea este bueno o malo, duro o agradable...
Desde que comenzó mi práctica, he podido notar como mi vida se ordenaba de forma natural, siendo ahora mucho más consciente de todas las cosas que emergen desde diferentes puntos de mi alrededor.
Tareas como hacer la limpieza de mi hogar o dar un simple paseo en medio de los árboles, son ahora grandes placeres que me muestran la felicidad sin pagar por ella, puesto que estamos demasiado acostumbrados a pagar por todo aquello que nos hace felices y esto no es más que una falsa realidad, que precisamente nos aleja de dicha felicidad. 
Por esto y por muchas razones más, he tomado la decisión de pedir a mi maestro la ordenación a bodhisattva , una decisión que todo practicante puede tomar a lo largo de su vida, con la que el mismo se compromete a practicar zazen de por vida, además de tomar una serie de votos y preceptos que le serán otorgados durante la ceremonia de ordenación ( Jukai).
Durante la vida de un practicante de Zen existen dos momentos en que el mismo puede decidir ordenarse. El primero es la mencionada ordenación de Bodhissatva, "el que está en el camino", y el siguiente la ordenación a monje. No se trata de grados ni cinturones como en las artes marciales, ni tan solo realmente un practicante está obligado a ordenarse a lo largo de su vida. Es simplemente una decisión personal que cada uno debe querer tomar sin presiones ni segundas intenciones.
Hoy mientras leía a cerca de los preceptos he quedado muy sorprendido sobre la explicación que el maestro Roland Yuno Rech formula cuando se refiere al precepto "no matar", puesto que una de las cosas que hoy por hoy condiciona todo mi pensamiento, es la obligación de respetar toda forma de vida, entendiendo la misma como una parte de nosotros mismos.
Así que sin más dejo aquí dicho texto del que no sobra nada en absoluto, siendo claramente un camino que todos deberíamos tomar en la vida, independientemente de si practicamos Zen u otra disciplina, 
"El camino hacia el respeto a la vida"...




NO MATAR

"En Occidente tenemos la costumbre de considerar que todos los seres están en la tierra a nuestra servicio, que podemos matar a placer para nuestro uso personal. Por el contrario la práctica de zazen lleva a comprender que nosotros formamos parte de la naturaleza que estamos a su servicio así como la misma está a nuestro servicio. Naturalmente entonces se tienen ganas de proteger toda forma de vida. Esto quiere decir, por supuesto no matar a los seres humanos y en l
a medida de lo posible, no matar ningún animal.
Se ha alimentado a los animales dándoles cadáveres y así se ha envenenado a los seres humanos, lo que ha permitido ver claramente hasta que punto el espíritu de provecho conduce a las acciones contranatura.

No matar quiere decir no provocar sufrimiento. No hacer sufrir a los seres sensibles.
Cuando comemos un filete, no lo relacionamos con el sufrimiento de un ser vivo. Compramos un filete o un pollo en un supermercado. Si visitamos los lugares en que estos animales son criados y los lugares donde los matan, si tenemos un poco de sensibilidad, seguramente no tendremos ganas de comerlos. Por supuesto, los seres vivos no pueden alimentarse más de lo que vive. Algunos dicen " de todas formas, incluso si coméis tomates o trigo, también son seres vivos. " Pero el gesto de torcer el cuello de un pollo o recoger una fruta es totalmente diferente. La influencia de estas acciones repercute en nuestro estado mental. Si queremos reducir la violencia en este mundo, es importante comenzar por reducir la violencia en uno mismo. es aprender a respetar a todos los seres vivos, es el espíritu de gassho, incluso al coger una flor, Mejor sería en primer lugar hacer gassho, y si no es necesario, dejar la flor en el campo. (...)"


Yuno Kusen (ordenación de bodhisattva)
Maître Roland Yuno Rech






lunes, 14 de mayo de 2012

TALLER DE DHARMA: LOS FUNDAMENTOS DEL ZEN




Amigo mío, 
¿no ves a este hombre del satori,
que ha dejado de estudiar y vive sin esfuerzo?
No rechaza las ilusiones, y ya no busca más la verdad.
La verdadera naturaleza de nuestra ignorancia
no es otra que la naturaleza de Buda.
Nuestro cuerpo vacío e ilusorio es el cuerpo del Dharma.
Cuando despertamos al cuerpo del Dharma, ya no hay nada.
Nuestra propia naturaleza original es el puro Buda.
Las nubes de los cinco agregados flotan aquí y allá, en vano.
Las burbujas de los tres venenos suben y estallan, vacías.
Cuando comprendemos la realidad tal como es,
ya no hay ni hombre, ni Dharma.
                                                YOKA DAISHI: Shodoka

Este sábado 19 de mayo tendrá lugar un taller de Dharma sobre los fundamentos del Zen, situando su hilo conductor a partir del estudio del sutra de la Estrada.
El taller será impartido por el monje zen, Lluis Nansen, director del Dojo Zen Kannon de Barcelona.

Para despedir esta entrada informativa, dejo un video rodado en el Dojo Kannon donde practico para 25 TV, Donde se explica de forma muy breve el origen de nuestra práctica y la forma de llevarla a cabo correctamente.

Gassho

Sergi G.





martes, 1 de mayo de 2012

REFLEXIONES



Después de unos intensos  días en los que he pensado mucho a cerca de diferentes aspectos de mi vida, he obtenido una serie de reflexiones que me gustaría compartir abiertamente, siendo curioso, como a través de la práctica de zazen la mente se va liberando de muchas de las ataduras que nos impiden comprender nuestro comportamiento, dándonos la posibilidad de identificarlas y emprender un trabajo minucioso para cambiar aquellos aspectos que pueden mejorarse.
Así que sin mas, dejo aquí una breve exposición de mis últimas reflexiones con la esperanza que puedan servir de ayuda para otras personas que puedan estar leyendo mis palabras.

Gassho…

Sergi G. 


. Debemos intentar vivir desde la máxima austeridad posible, despojándonos de todo consumismo irresponsable que no responda a una necesidad real, pues el consumo irresponsable forma parte de las muchas ilusiones con las que hemos de aprender a convivir sin aferrarnos a ninguna de ellas pero siempre siendo consciente de que las mismas existen.

. Debemos entender el Zen como una filosofía trazada desde la más profunda intimidad, rechazando en todo momento la posibilidad de hacer del mismo una propaganda social muy presente en nuestro entorno, puesto que ni todos los que nos rodean están preparados para entender nuestro camino, ni nos pertenece el derecho a mostrarles una senda que ni tan solo nosotros conocemos con profundidad.


. Debemos ser dueños de nuestras palabras, evitando que las mismas se adueñen de nosotros de forma inconsciente. Para este fin se debe hablar menos y con más propiedad, siempre con la premisa de aportar algo de valor a las conversaciones y no entenderlas desde un punto de vista egocentrista, donde nuestras intervenciones sólo responden a una necesidad de nuestro ego por mostrarse y tomar el control de la situación.
En otras palabras, “Si no podemos mejorar el silencio, es mejor no decir nada”.

. Nunca debemos imponer nuestra vía a los demás, pues lo que es bueno para nosotros, puede no ser aquello que otras personas buscan, e imponiendo nuestro camino podemos estar desviándolos del suyo.
Cada ser alberga una verdad en su interior que ha de saber descubrir y alimentar a su debido tiempo, nunca está de más encaminar a aquellos que caminan a ciegas, pero siempre de una forma muy sutil y teniendo muy claro que incluso un ciego puede ver con más claridad que aquel que nos es capaz de ver sus propias limitaciones, o que carece de la capacidad para conocerse a si mismo.

. El conocimiento sin la práctica llevada al hábito no conduce a ninguna parte. Estamos en constante aprendizaje,  así que cuando creamos saberlo todo, es cuando quizás albergaremos más desconocimiento.

No merece la pena debatir aquellos aspectos que nos alejan de las personas que forman nuestro entorno más directo, pues la confrontación en su estado más puro es parte del aliento de nuestro ego. Siempre es mejor el acercamiento que sembrar distancias entre las personas que forman nuestro entorno.

. La soledad si surge de forma natural, puede brindarnos la posibilidad de auto observarnos desde una perspectiva distante a la subjetividad con la que obramos normalmente.  No debemos buscarla mediante el aislamiento, pero tampoco debemos refugiarnos de ella. Pues la soledad forma parte de nuestro Karma. La misma nos acompaña durante el tiempo que pasamos en el vientre de nuestra madre y también en muchos otros momentos de la vida.
Conocerla es conocernos… desecharla es desechar nuestra naturaleza más primaria.

. Nuestra existencia responde a un reflejo del presente en el que se suceden todas las cosas. Vivir aferrado al pasado o al futuro sólo conduce a un estado ilusorio que nos aleja de la plenitud. Vivir desde lo efímero,  nos ayuda a profundizar a cerca del sentido de nuestra existencia que no responde a otra cosa que vivir el “aquí y ahora”.

Muchas de las barreras y limitaciones de nuestra vida son impuestas por nosotros mismos, por ello la forma más fácil de superarlas comienza por comprender que las mismas son meras ilusiones auto construidas que caerán, en el momento que dejemos de creer que las mismas tienen razón de ser.

Cuando meditamos nos imponemos muchas de esas barreras, algunas físicas por medio del dolor, al que nos esforzamos por combatir a través de la búsqueda de la comodidad que nuestro yo desea para nosotros.  En otras ocasiones sin más buscamos una prueba de que aquello que hacemos tiene un sentido, cuando el verdadero sentido de toda acción es llevarla acabo sin esperar nada a cambio (moshutoku).
Si somos fieles a nuestra naturaleza a través de la meditación,  abandonando nuestros apegos y pensamientos, podremos ver como todas estas barreras van desapareciendo progresivamente.

. Hemos de relacionarnos con el resto de seres sin esperar nada de ellos, dándoles a cambio todo lo que este en nuestras manos, pues aquello que damos nos lo damos y lo que no damos, nos lo quitamos.

. La única forma de vivir una vida en absoluta plenitud, es hacerlo aceptando todo lo bueno y lo malo que la misma pueda otorgarnos. Si sólo nos aferramos a las cosas buenas, la felicidad, la comodidad  y en definitiva a todas aquellas cosas que nos alejan del sufrimiento, viviremos una falsa realidad que jamás podrá satisfacernos del todo, producto de una ilusión que sin saberlo nosotros mismos habremos creado.
Saber percibir lo bueno en lo malo nos hace si cabe más plenos y felices.