- Fin de semana 23 y 24 de junio de 2012. Sesshin en la montaña. Dirige: Lluís Nansen Salas. Con Taller Dharma. Llegada el viernes 22 para cenar. Salida: domingo 24 después de comer. Llevar bol, cubiertos, servilleta, funda almohada, sábanas o saco de dormir, bañador. Precio: 60 €. No socios: 70 €. Hay que reservar: info@dojozenbarcelona.org
jueves, 21 de junio de 2012
lunes, 18 de junio de 2012
ANTES Y DESPUÉS...
Antes del Zen las montañas eran montañas y los árboles eran árboles.
Después del Zen las montañas son montañas y los árboles son árboles.
viernes, 15 de junio de 2012
LA EVIDENCIA DEL RESPETO A LA VIDA
Ha pasado mucho tiempo desde mi último escrito en este espacio que poco a poco se va gestando, a la vez que el Zen es cada vez más importante en mi vida. Las razones son demasiadas para explicarlas y que sean comprendidas a su vez, ya que nuestra mente occidental, no está en ocasiones preparada para entender que sólo permaneciendo sentados en zazen, sin nada que buscar ni esperar, podemos emprender un camino hacia la búsqueda de nuestra mente original, aquella que nos permite hacernos íntimos con nosotros mismos y ser conscientes de cada gesto, sensación o sentimiento, sea este bueno o malo, duro o agradable...
Desde que comenzó mi práctica, he podido notar como mi vida se ordenaba de forma natural, siendo ahora mucho más consciente de todas las cosas que emergen desde diferentes puntos de mi alrededor.
Tareas como hacer la limpieza de mi hogar o dar un simple paseo en medio de los árboles, son ahora grandes placeres que me muestran la felicidad sin pagar por ella, puesto que estamos demasiado acostumbrados a pagar por todo aquello que nos hace felices y esto no es más que una falsa realidad, que precisamente nos aleja de dicha felicidad.
Por esto y por muchas razones más, he tomado la decisión de pedir a mi maestro la ordenación a bodhisattva , una decisión que todo practicante puede tomar a lo largo de su vida, con la que el mismo se compromete a practicar zazen de por vida, además de tomar una serie de votos y preceptos que le serán otorgados durante la ceremonia de ordenación ( Jukai).
Durante la vida de un practicante de Zen existen dos momentos en que el mismo puede decidir ordenarse. El primero es la mencionada ordenación de Bodhissatva, "el que está en el camino", y el siguiente la ordenación a monje. No se trata de grados ni cinturones como en las artes marciales, ni tan solo realmente un practicante está obligado a ordenarse a lo largo de su vida. Es simplemente una decisión personal que cada uno debe querer tomar sin presiones ni segundas intenciones.
Hoy mientras leía a cerca de los preceptos he quedado muy sorprendido sobre la explicación que el maestro Roland Yuno Rech formula cuando se refiere al precepto "no matar", puesto que una de las cosas que hoy por hoy condiciona todo mi pensamiento, es la obligación de respetar toda forma de vida, entendiendo la misma como una parte de nosotros mismos.
Así que sin más dejo aquí dicho texto del que no sobra nada en absoluto, siendo claramente un camino que todos deberíamos tomar en la vida, independientemente de si practicamos Zen u otra disciplina,
"El camino hacia el respeto a la vida"...
NO MATAR
"En Occidente tenemos la costumbre de considerar que todos los seres están en la tierra a nuestra servicio, que podemos matar a placer para nuestro uso personal. Por el contrario la práctica de zazen lleva a comprender que nosotros formamos parte de la naturaleza que estamos a su servicio así como la misma está a nuestro servicio. Naturalmente entonces se tienen ganas de proteger toda forma de vida. Esto quiere decir, por supuesto no matar a los seres humanos y en la medida de lo posible, no matar ningún animal.
Se ha alimentado a los animales dándoles cadáveres y así se ha envenenado a los seres humanos, lo que ha permitido ver claramente hasta que punto el espíritu de provecho conduce a las acciones contranatura.
No matar quiere decir no provocar sufrimiento. No hacer sufrir a los seres sensibles.
Cuando comemos un filete, no lo relacionamos con el sufrimiento de un ser vivo. Compramos un filete o un pollo en un supermercado. Si visitamos los lugares en que estos animales son criados y los lugares donde los matan, si tenemos un poco de sensibilidad, seguramente no tendremos ganas de comerlos. Por supuesto, los seres vivos no pueden alimentarse más de lo que vive. Algunos dicen " de todas formas, incluso si coméis tomates o trigo, también son seres vivos. " Pero el gesto de torcer el cuello de un pollo o recoger una fruta es totalmente diferente. La influencia de estas acciones repercute en nuestro estado mental. Si queremos reducir la violencia en este mundo, es importante comenzar por reducir la violencia en uno mismo. es aprender a respetar a todos los seres vivos, es el espíritu de gassho, incluso al coger una flor, Mejor sería en primer lugar hacer gassho, y si no es necesario, dejar la flor en el campo. (...)"
Yuno Kusen (ordenación de bodhisattva)
Maître Roland Yuno Rech
"En Occidente tenemos la costumbre de considerar que todos los seres están en la tierra a nuestra servicio, que podemos matar a placer para nuestro uso personal. Por el contrario la práctica de zazen lleva a comprender que nosotros formamos parte de la naturaleza que estamos a su servicio así como la misma está a nuestro servicio. Naturalmente entonces se tienen ganas de proteger toda forma de vida. Esto quiere decir, por supuesto no matar a los seres humanos y en la medida de lo posible, no matar ningún animal.
Se ha alimentado a los animales dándoles cadáveres y así se ha envenenado a los seres humanos, lo que ha permitido ver claramente hasta que punto el espíritu de provecho conduce a las acciones contranatura.
No matar quiere decir no provocar sufrimiento. No hacer sufrir a los seres sensibles.
Cuando comemos un filete, no lo relacionamos con el sufrimiento de un ser vivo. Compramos un filete o un pollo en un supermercado. Si visitamos los lugares en que estos animales son criados y los lugares donde los matan, si tenemos un poco de sensibilidad, seguramente no tendremos ganas de comerlos. Por supuesto, los seres vivos no pueden alimentarse más de lo que vive. Algunos dicen " de todas formas, incluso si coméis tomates o trigo, también son seres vivos. " Pero el gesto de torcer el cuello de un pollo o recoger una fruta es totalmente diferente. La influencia de estas acciones repercute en nuestro estado mental. Si queremos reducir la violencia en este mundo, es importante comenzar por reducir la violencia en uno mismo. es aprender a respetar a todos los seres vivos, es el espíritu de gassho, incluso al coger una flor, Mejor sería en primer lugar hacer gassho, y si no es necesario, dejar la flor en el campo. (...)"
Yuno Kusen (ordenación de bodhisattva)
Maître Roland Yuno Rech
lunes, 14 de mayo de 2012
TALLER DE DHARMA: LOS FUNDAMENTOS DEL ZEN
Amigo mío,
¿no ves a este hombre del satori,
que ha dejado de estudiar y vive sin esfuerzo?
No rechaza las ilusiones, y ya no busca más la verdad.
La verdadera naturaleza de nuestra ignorancia
no es otra que la naturaleza de Buda.
Nuestro cuerpo vacío e ilusorio es el cuerpo del Dharma.
Cuando despertamos al cuerpo del Dharma, ya no hay nada.
Nuestra propia naturaleza original es el puro Buda.
Las nubes de los cinco agregados flotan aquí y allá, en vano.
Las burbujas de los tres venenos suben y estallan, vacías.
Cuando comprendemos la realidad tal como es,
ya no hay ni hombre, ni Dharma.
YOKA DAISHI: Shodoka
Este sábado 19 de mayo tendrá lugar un taller de Dharma sobre los fundamentos del Zen, situando su hilo conductor a partir del estudio del sutra de la Estrada.
El taller será impartido por el monje zen, Lluis Nansen, director del Dojo Zen Kannon de Barcelona.
Para despedir esta entrada informativa, dejo un video rodado en el Dojo Kannon donde practico para 25 TV, Donde se explica de forma muy breve el origen de nuestra práctica y la forma de llevarla a cabo correctamente.
Gassho
Sergi G.
martes, 1 de mayo de 2012
REFLEXIONES
Después de unos intensos días en los que he pensado mucho a cerca de diferentes aspectos de mi vida, he obtenido una serie de reflexiones que me gustaría compartir abiertamente, siendo curioso, como a través de la práctica de zazen la mente se va liberando de muchas de las ataduras que nos impiden comprender nuestro comportamiento, dándonos la posibilidad de identificarlas y emprender un trabajo minucioso para cambiar aquellos aspectos que pueden mejorarse.
Así que sin mas, dejo aquí una breve exposición de mis últimas reflexiones con la esperanza que puedan servir de ayuda para otras personas que puedan estar leyendo mis palabras.
Gassho…
Sergi G.
. Debemos intentar vivir desde la
máxima austeridad posible, despojándonos de todo consumismo irresponsable que
no responda a una necesidad real, pues el consumo irresponsable forma parte de
las muchas ilusiones con las que hemos de aprender a convivir sin aferrarnos a
ninguna de ellas pero siempre siendo consciente de que las mismas existen.
. Debemos entender el Zen como una
filosofía trazada desde la más profunda intimidad, rechazando en todo momento
la posibilidad de hacer del mismo una propaganda social muy presente en nuestro
entorno, puesto que ni todos los que nos rodean están preparados para entender
nuestro camino, ni nos pertenece el derecho a mostrarles una senda que ni tan
solo nosotros conocemos con profundidad.
. Debemos ser dueños de nuestras
palabras, evitando que las mismas se adueñen de nosotros de forma inconsciente.
Para este fin se debe hablar menos y con más propiedad, siempre con la premisa
de aportar algo de valor a las conversaciones y no entenderlas desde un punto
de vista egocentrista, donde nuestras intervenciones sólo responden a una
necesidad de nuestro ego por mostrarse y tomar el control de la situación.
En otras
palabras, “Si no podemos mejorar el silencio, es mejor no decir nada”.
. Nunca debemos imponer nuestra vía
a los demás, pues lo que es bueno para nosotros, puede no ser aquello que otras personas buscan, e
imponiendo nuestro camino podemos estar desviándolos del suyo.
Cada ser alberga una verdad en su
interior que ha de saber descubrir y alimentar a su debido tiempo, nunca está
de más encaminar a aquellos que caminan a ciegas, pero siempre de una forma muy
sutil y teniendo muy claro que incluso un ciego puede ver con más claridad que
aquel que nos es capaz de ver sus propias limitaciones, o que carece de la
capacidad para conocerse a si mismo.
. El conocimiento sin la práctica
llevada al hábito no conduce a ninguna parte. Estamos en constante aprendizaje,
así que cuando creamos saberlo todo, es cuando quizás albergaremos más desconocimiento.
No merece la pena debatir
aquellos aspectos que nos alejan de las personas que forman nuestro entorno más
directo, pues la confrontación en su estado más puro es parte del aliento de
nuestro ego. Siempre es mejor el acercamiento que sembrar distancias entre las
personas que forman nuestro entorno.
. La soledad si surge de forma
natural, puede brindarnos la posibilidad de auto observarnos desde una
perspectiva distante a la subjetividad con la que obramos normalmente. No debemos buscarla mediante el aislamiento,
pero tampoco debemos refugiarnos de ella. Pues la soledad forma parte de nuestro
Karma. La misma nos acompaña durante el tiempo que pasamos en el vientre de
nuestra madre y también en muchos otros momentos de la vida.
Conocerla es
conocernos… desecharla es desechar nuestra naturaleza más primaria.
. Nuestra existencia responde a un
reflejo del presente en el que se suceden todas las cosas. Vivir aferrado al
pasado o al futuro sólo conduce a un estado ilusorio que nos aleja de la
plenitud. Vivir desde lo efímero, nos
ayuda a profundizar a cerca del sentido de nuestra existencia que no responde a
otra cosa que vivir el “aquí y ahora”.
Muchas de las barreras y
limitaciones de nuestra vida son impuestas por nosotros mismos, por ello la
forma más fácil de superarlas comienza por comprender que las mismas son meras
ilusiones auto construidas que caerán, en el momento que dejemos de creer que
las mismas tienen razón de ser.
Cuando meditamos nos imponemos
muchas de esas barreras, algunas físicas por medio del dolor, al que nos
esforzamos por combatir a través de la búsqueda de la comodidad que nuestro yo
desea para nosotros. En otras ocasiones
sin más buscamos una prueba de que aquello que hacemos tiene un sentido, cuando
el verdadero sentido de toda acción es llevarla acabo sin esperar nada a cambio
(moshutoku).
Si somos fieles a nuestra
naturaleza a través de la meditación, abandonando nuestros apegos y pensamientos,
podremos ver como todas estas barreras van desapareciendo progresivamente.
. Hemos de relacionarnos con el
resto de seres sin esperar nada de ellos, dándoles a cambio todo lo que este en
nuestras manos, pues aquello que damos nos lo damos y lo que no damos, nos lo
quitamos.
. La única forma de vivir una vida
en absoluta plenitud, es hacerlo aceptando todo lo bueno y lo malo que la misma
pueda otorgarnos. Si sólo nos aferramos a las cosas buenas, la felicidad, la
comodidad y en definitiva a todas
aquellas cosas que nos alejan del sufrimiento, viviremos una falsa realidad que
jamás podrá satisfacernos del todo, producto de una ilusión que sin saberlo nosotros
mismos habremos creado.
Saber percibir lo bueno en lo malo nos hace si cabe más plenos y felices.
Saber percibir lo bueno en lo malo nos hace si cabe más plenos y felices.
miércoles, 25 de abril de 2012
HOMENAJE A ROSHI TAISEN DESHIMARU
martes, 17 de abril de 2012
ZEN Y MEDIO AMBIENTE
TEXTO IMPRESCINDIBLE DE ROLAND YUNO RECH
Nuestra civilización occidental, cuyo modo de pensar se extiende al mundo entero, es una civilización técnica, orientada hacia el dominio y la explotación de la naturaleza. La crisis actual en la relación del ser humano con su medio ambiente no es un mero accidente de trayecto dentro de un proceso de progreso infinito, es la manifestación de una actitud desequilibrada del ser humano con respecto a la naturaleza, cuyo origen se remonta a las fuentes de nuestra cultura.
El mito de Prometeo simboliza la actitud del ser humano occidental que se apega al desarrollo de la mente intelectual como medio de satisfacer sus deseos materiales. Ahora bien, ningún objeto puede satisfacer totalmente el deseo fundamental del ser humano, que es una búsqueda de unidad con la naturaleza. Cuanto más se descuida esta aspiración espiritual, más se asiste a la incesante multiplicación de sus deseos. Esto se ha vuelto el principal motor de la economía de los países occidentales, y se ha traducido en una degradación constante del medio ambiente natural y en un derroche de recursos no renovables del planeta, sin considerar las múltiples contaminaciones. El desarrollo de deseos artificiales no es sino un encadenamiento al ego limitado que no hace más que engendrar insatisfacción, miedo y agresividad. La competición individual se traduce, en el plano internacional, en competición entre naciones, tanto en el plano económico como militar. De esta competición resulta un empobrecimiento de los más pobres, tanto en los denominados países desarrollados como en los del tercer mundo.
Revolución espiritual
Los problemas del medio ambiente no podrán, pues, ser resueltos sino mediante una verdadera revolución espiritual. El zen puede ayudar a ello puesto que es una vía de armonización del ser humano con el orden cósmico, a través de la práctica diaria de la meditación sedente.
Mantenerse sentado frente a la pared significa dejar de perseguir objetos externos y aprender a conocerse íntimamente a sí mismo.
Con su cerebro izquierdo, el ser humano ha desarrollado un pensamiento abstracto que le ha posibilitado adquirir cierto dominio de la naturaleza, pero que lo ha desconectado de la relación íntima con el medio ambiente. El pensamiento fundado en el lenguaje verbal es por esencia dualista y crea la desconexión entre el ser humano y el mundo. Esta desconexión engendra soledad y frustraciones que el ser humano trata de compensar desarrollando aún más su influencia sobre la naturaleza por medio de la técnica. Practicar zazen posibilita recobrar una relación inmediata, íntima, con la naturaleza, una visión poética del mundo, una participación en la vida que por sí sola puede corregir en profundidad la voluntad de poder del ser humano convertido exclusivamente en «homo economicus».
La no-técnica
La actitud dualista de nuestra civilización lo transforma todo en técnica, y la actitud técnica es lo que crea la crisis entre uno mismo y el medio ambiente. Esta actitud consiste en hacer algo siempre con vistas a un futuro provecho. Las cosas más simples y naturales, como amar, expresarse, incluso meditar, se convierten en técnicas, medios para conseguir otra cosa. Hacer zazen es abandonar esta actitud y dar media vuelta. No se practica zazen para conseguir el satori sino que, practicado sin objetivo ni afán de provecho, zazen en sí mismo es satori.
Cuando nos percatamos de ello, cada cosa de nuestra vida se vuelve práctica del despertar.
Cuando un monje le preguntó al maestro Joshu: « ¿Cuál es la esencia del budismo?», Joshu simplemente le respondió:
—¿Has comido?
—Sí, maestro.
—Entonces, ve a lavar tu cuenco.
Las acciones simples de nuestra vida diaria, con total atención al aquí y al ahora, son la práctica de la Vía de Buda. Esta total atención implica respetar y proteger todo como nuestros bienes más preciosos y es lo que ha llevado a los monjes a crear formas de arte como el arte floral, cuyo objetivo era prolongar la vida de las flores obsequiadas al Buda o de las flores estropeadas por una tormenta. El arte de jardinería también es expresión de este sentimiento de unidad con la naturaleza y con todo el universo.
Pero la raíz de estas prácticas es la realización de nuestra naturaleza más profunda en zazen.
Se actualiza cuando dejamos de querer asir o rechazar. En ese momento, nuestra unidad con la naturaleza, con Dios o Buda, con la más alta dimensión de la existencia humana, se realiza naturalmente, como cuando una flor se convierte en flor al abrir sus pétalos.
La ecología del sí-mismo
Aunque se hable de ecología, hay un desfase entre lo que se sabe acerca de aquello que desencadenan las técnicas modernas en el medio ambiente natural y lo que realmente se hace por solucionarlo, como si se creyera imposible detener la contaminación y la degradación del medio ambiente.
La conquista de la naturaleza se ha hecho mediante el desarrollo de la mente dualista y abstracta, mediante la mente matemática que la que predomina el enfoque cuantitativo sobre el cualitativo, el tener sobre el ser. La técnica reduce la esencia al fenómeno, el ser al ente. No es sorprendente que Dios esté muerto en semejante perspectiva. El problema es que el ser humano también ha perdido sus verdaderas raíces, su verdadera naturaleza divina o naturaleza de Buda.
La eficacia en el dominio de la naturaleza se ha traducido en la reducción de la intuición y de la creatividad. Tras haber conformado la naturaleza con sus técnicas, el ser humano se ha vuelto un engranaje que ha de conformarse al modelo tecnocrático que ha creado.
La ecología recuerda principios fundamentales sobre las leyes del equilibro natural, de la interacción entre los seres vivos y el medio; pero sin cambio radical de mentalidad, las ideas ecológicas seguirán siendo poco influyentes.
Practicar zazen es cambiar nuestra actitud aquí y ahora, empezando por nuestro medio ambiente inmediato. La contaminación está en las mentes antes de manifestarse en la atmósfera, en el agua, en la tierra.
Practicar zazen es abandonar el ego y percatarnos de nuestra interdependencia y de nuestra solidaridad con todo el universo.
Energía e impermanencia
La relación con el medio ambiente se sitúa también en el plano de la energía. Estamos constituidos por los mismos elementos y por la misma energía que todo el universo. Emplear demasiada energía crea un desequilibrio no sólo en el medio ambiente sino en uno mismo. Demasiado alimento o una alimentación demasiado rica arruinan la salud. Durante las sesshin, consumimos una comida más ligera y natural. Sin dogmatismo, zazen reeduca nuestro instinto alimenticio. Demasiada comodidad debilita la resistencia. La vida en el zen consiste en recurrir a un modo de existencia simple sin buscar demasiado confort o lujo. El ideal del monje zen consiste en vivir con su cuenco y su kesa. Demasiada información vuelve abstracta nuestra relación con el mundo. El zen es recobrar la experiencia directa de la vida.
Los monjes zen muy a menudo han establecido su dojo en la naturaleza, en las montañas, cerca de los ríos. Pero no era un apego romántico a la naturaleza. Como zazen, los fenómenos naturales expresan la enseñanza de Buda más allá del lenguaje y de las fabricaciones de lo mental.
Hay monjes que han despertado al oír caer una piedra, al ver una flor de melocotonero, o incluso al oír el ruido del torrente en el valle. Estos fenómenos naturales han sido ocasiones para percatarse de su unidad con todo el universo.
Finalmente, nuestro medio ambiente es un mundo movedizo, impermanente. Nuestro ego, que busca una felicidad estable, se topa con esta impermanencia de los fenómenos. Por eso, la mayor parte de las religiones ha buscado la felicidad en el más allá. En ciertas escuelas del budismo, se busca el nirvana más allá del mundo de los fenómenos. Pero zazen se sitúa más allá del dualismo entre el entorno fenoménico (el samsara) y el nirvana, porque este dualismo es todavía un apego de nuestro ego. Cuando se abandona este ego, ya no hay necesidad de huir del samsara o de buscar el nirvana. El bodhisattva del budismo Mahayana vive y practica en el mundo de los fenómenos para ayudar a todos los seres a resolver su sufrimiento y realizar el despertar.
Tal es el ideal de vida que la práctica de zazen nos propone a cada uno de nosotros.
Roland RECH
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