jueves, 21 de junio de 2012

SESSHIN EN LLUÇA (OSONA)


- Fin de semana 23 y  24 de junio de 2012Sesshin en la montaña. Dirige: Lluís Nansen Salas. Con Taller Dharma. Llegada el viernes 22 para cenar. Salida: domingo 24 después de comer. Llevar bol, cubiertos, servilleta, funda almohada, sábanas o saco de dormir, bañador. Precio: 60 €. No socios: 70 €. Hay que reservar: info@dojozenbarcelona.org 

lunes, 18 de junio de 2012

ANTES Y DESPUÉS...











Antes del Zen las montañas eran montañas y los árboles eran árboles. 

     Durante el Zen las montañas eran tronos de sabiduría y los árboles eran las voces de la sabiduría. 


Después del Zen las montañas son montañas y los árboles son árboles. 

viernes, 15 de junio de 2012

LA EVIDENCIA DEL RESPETO A LA VIDA


Ha pasado mucho tiempo desde mi último escrito en este espacio que poco a poco se va gestando, a la vez que el Zen es cada vez más importante en mi vida. Las razones son demasiadas para explicarlas y que sean comprendidas a su vez, ya que nuestra mente occidental, no está en ocasiones preparada para entender que sólo permaneciendo sentados en zazen, sin nada que  buscar ni esperar, podemos emprender un camino hacia la búsqueda de nuestra mente original,  aquella que nos permite hacernos íntimos con nosotros mismos y ser conscientes de cada gesto, sensación o sentimiento, sea este bueno o malo, duro o agradable...
Desde que comenzó mi práctica, he podido notar como mi vida se ordenaba de forma natural, siendo ahora mucho más consciente de todas las cosas que emergen desde diferentes puntos de mi alrededor.
Tareas como hacer la limpieza de mi hogar o dar un simple paseo en medio de los árboles, son ahora grandes placeres que me muestran la felicidad sin pagar por ella, puesto que estamos demasiado acostumbrados a pagar por todo aquello que nos hace felices y esto no es más que una falsa realidad, que precisamente nos aleja de dicha felicidad. 
Por esto y por muchas razones más, he tomado la decisión de pedir a mi maestro la ordenación a bodhisattva , una decisión que todo practicante puede tomar a lo largo de su vida, con la que el mismo se compromete a practicar zazen de por vida, además de tomar una serie de votos y preceptos que le serán otorgados durante la ceremonia de ordenación ( Jukai).
Durante la vida de un practicante de Zen existen dos momentos en que el mismo puede decidir ordenarse. El primero es la mencionada ordenación de Bodhissatva, "el que está en el camino", y el siguiente la ordenación a monje. No se trata de grados ni cinturones como en las artes marciales, ni tan solo realmente un practicante está obligado a ordenarse a lo largo de su vida. Es simplemente una decisión personal que cada uno debe querer tomar sin presiones ni segundas intenciones.
Hoy mientras leía a cerca de los preceptos he quedado muy sorprendido sobre la explicación que el maestro Roland Yuno Rech formula cuando se refiere al precepto "no matar", puesto que una de las cosas que hoy por hoy condiciona todo mi pensamiento, es la obligación de respetar toda forma de vida, entendiendo la misma como una parte de nosotros mismos.
Así que sin más dejo aquí dicho texto del que no sobra nada en absoluto, siendo claramente un camino que todos deberíamos tomar en la vida, independientemente de si practicamos Zen u otra disciplina, 
"El camino hacia el respeto a la vida"...




NO MATAR

"En Occidente tenemos la costumbre de considerar que todos los seres están en la tierra a nuestra servicio, que podemos matar a placer para nuestro uso personal. Por el contrario la práctica de zazen lleva a comprender que nosotros formamos parte de la naturaleza que estamos a su servicio así como la misma está a nuestro servicio. Naturalmente entonces se tienen ganas de proteger toda forma de vida. Esto quiere decir, por supuesto no matar a los seres humanos y en l
a medida de lo posible, no matar ningún animal.
Se ha alimentado a los animales dándoles cadáveres y así se ha envenenado a los seres humanos, lo que ha permitido ver claramente hasta que punto el espíritu de provecho conduce a las acciones contranatura.

No matar quiere decir no provocar sufrimiento. No hacer sufrir a los seres sensibles.
Cuando comemos un filete, no lo relacionamos con el sufrimiento de un ser vivo. Compramos un filete o un pollo en un supermercado. Si visitamos los lugares en que estos animales son criados y los lugares donde los matan, si tenemos un poco de sensibilidad, seguramente no tendremos ganas de comerlos. Por supuesto, los seres vivos no pueden alimentarse más de lo que vive. Algunos dicen " de todas formas, incluso si coméis tomates o trigo, también son seres vivos. " Pero el gesto de torcer el cuello de un pollo o recoger una fruta es totalmente diferente. La influencia de estas acciones repercute en nuestro estado mental. Si queremos reducir la violencia en este mundo, es importante comenzar por reducir la violencia en uno mismo. es aprender a respetar a todos los seres vivos, es el espíritu de gassho, incluso al coger una flor, Mejor sería en primer lugar hacer gassho, y si no es necesario, dejar la flor en el campo. (...)"


Yuno Kusen (ordenación de bodhisattva)
Maître Roland Yuno Rech






lunes, 14 de mayo de 2012

TALLER DE DHARMA: LOS FUNDAMENTOS DEL ZEN




Amigo mío, 
¿no ves a este hombre del satori,
que ha dejado de estudiar y vive sin esfuerzo?
No rechaza las ilusiones, y ya no busca más la verdad.
La verdadera naturaleza de nuestra ignorancia
no es otra que la naturaleza de Buda.
Nuestro cuerpo vacío e ilusorio es el cuerpo del Dharma.
Cuando despertamos al cuerpo del Dharma, ya no hay nada.
Nuestra propia naturaleza original es el puro Buda.
Las nubes de los cinco agregados flotan aquí y allá, en vano.
Las burbujas de los tres venenos suben y estallan, vacías.
Cuando comprendemos la realidad tal como es,
ya no hay ni hombre, ni Dharma.
                                                YOKA DAISHI: Shodoka

Este sábado 19 de mayo tendrá lugar un taller de Dharma sobre los fundamentos del Zen, situando su hilo conductor a partir del estudio del sutra de la Estrada.
El taller será impartido por el monje zen, Lluis Nansen, director del Dojo Zen Kannon de Barcelona.

Para despedir esta entrada informativa, dejo un video rodado en el Dojo Kannon donde practico para 25 TV, Donde se explica de forma muy breve el origen de nuestra práctica y la forma de llevarla a cabo correctamente.

Gassho

Sergi G.





martes, 1 de mayo de 2012

REFLEXIONES



Después de unos intensos  días en los que he pensado mucho a cerca de diferentes aspectos de mi vida, he obtenido una serie de reflexiones que me gustaría compartir abiertamente, siendo curioso, como a través de la práctica de zazen la mente se va liberando de muchas de las ataduras que nos impiden comprender nuestro comportamiento, dándonos la posibilidad de identificarlas y emprender un trabajo minucioso para cambiar aquellos aspectos que pueden mejorarse.
Así que sin mas, dejo aquí una breve exposición de mis últimas reflexiones con la esperanza que puedan servir de ayuda para otras personas que puedan estar leyendo mis palabras.

Gassho…

Sergi G. 


. Debemos intentar vivir desde la máxima austeridad posible, despojándonos de todo consumismo irresponsable que no responda a una necesidad real, pues el consumo irresponsable forma parte de las muchas ilusiones con las que hemos de aprender a convivir sin aferrarnos a ninguna de ellas pero siempre siendo consciente de que las mismas existen.

. Debemos entender el Zen como una filosofía trazada desde la más profunda intimidad, rechazando en todo momento la posibilidad de hacer del mismo una propaganda social muy presente en nuestro entorno, puesto que ni todos los que nos rodean están preparados para entender nuestro camino, ni nos pertenece el derecho a mostrarles una senda que ni tan solo nosotros conocemos con profundidad.


. Debemos ser dueños de nuestras palabras, evitando que las mismas se adueñen de nosotros de forma inconsciente. Para este fin se debe hablar menos y con más propiedad, siempre con la premisa de aportar algo de valor a las conversaciones y no entenderlas desde un punto de vista egocentrista, donde nuestras intervenciones sólo responden a una necesidad de nuestro ego por mostrarse y tomar el control de la situación.
En otras palabras, “Si no podemos mejorar el silencio, es mejor no decir nada”.

. Nunca debemos imponer nuestra vía a los demás, pues lo que es bueno para nosotros, puede no ser aquello que otras personas buscan, e imponiendo nuestro camino podemos estar desviándolos del suyo.
Cada ser alberga una verdad en su interior que ha de saber descubrir y alimentar a su debido tiempo, nunca está de más encaminar a aquellos que caminan a ciegas, pero siempre de una forma muy sutil y teniendo muy claro que incluso un ciego puede ver con más claridad que aquel que nos es capaz de ver sus propias limitaciones, o que carece de la capacidad para conocerse a si mismo.

. El conocimiento sin la práctica llevada al hábito no conduce a ninguna parte. Estamos en constante aprendizaje,  así que cuando creamos saberlo todo, es cuando quizás albergaremos más desconocimiento.

No merece la pena debatir aquellos aspectos que nos alejan de las personas que forman nuestro entorno más directo, pues la confrontación en su estado más puro es parte del aliento de nuestro ego. Siempre es mejor el acercamiento que sembrar distancias entre las personas que forman nuestro entorno.

. La soledad si surge de forma natural, puede brindarnos la posibilidad de auto observarnos desde una perspectiva distante a la subjetividad con la que obramos normalmente.  No debemos buscarla mediante el aislamiento, pero tampoco debemos refugiarnos de ella. Pues la soledad forma parte de nuestro Karma. La misma nos acompaña durante el tiempo que pasamos en el vientre de nuestra madre y también en muchos otros momentos de la vida.
Conocerla es conocernos… desecharla es desechar nuestra naturaleza más primaria.

. Nuestra existencia responde a un reflejo del presente en el que se suceden todas las cosas. Vivir aferrado al pasado o al futuro sólo conduce a un estado ilusorio que nos aleja de la plenitud. Vivir desde lo efímero,  nos ayuda a profundizar a cerca del sentido de nuestra existencia que no responde a otra cosa que vivir el “aquí y ahora”.

Muchas de las barreras y limitaciones de nuestra vida son impuestas por nosotros mismos, por ello la forma más fácil de superarlas comienza por comprender que las mismas son meras ilusiones auto construidas que caerán, en el momento que dejemos de creer que las mismas tienen razón de ser.

Cuando meditamos nos imponemos muchas de esas barreras, algunas físicas por medio del dolor, al que nos esforzamos por combatir a través de la búsqueda de la comodidad que nuestro yo desea para nosotros.  En otras ocasiones sin más buscamos una prueba de que aquello que hacemos tiene un sentido, cuando el verdadero sentido de toda acción es llevarla acabo sin esperar nada a cambio (moshutoku).
Si somos fieles a nuestra naturaleza a través de la meditación,  abandonando nuestros apegos y pensamientos, podremos ver como todas estas barreras van desapareciendo progresivamente.

. Hemos de relacionarnos con el resto de seres sin esperar nada de ellos, dándoles a cambio todo lo que este en nuestras manos, pues aquello que damos nos lo damos y lo que no damos, nos lo quitamos.

. La única forma de vivir una vida en absoluta plenitud, es hacerlo aceptando todo lo bueno y lo malo que la misma pueda otorgarnos. Si sólo nos aferramos a las cosas buenas, la felicidad, la comodidad  y en definitiva a todas aquellas cosas que nos alejan del sufrimiento, viviremos una falsa realidad que jamás podrá satisfacernos del todo, producto de una ilusión que sin saberlo nosotros mismos habremos creado.
Saber percibir lo bueno en lo malo nos hace si cabe más plenos y felices.

miércoles, 25 de abril de 2012

HOMENAJE A ROSHI TAISEN DESHIMARU






El próximo 29 de abril de 2012 se presenta como una fecha muy especial para todos los que seguimos la senda del Zen, ya que dicho día se cumplen treinta años desde que el  maestro Taisen Deshimaru falleció, dejando a su paso por esta vida, un sinfín de seguidores y un amplio legado ancestral que  difícilmente podrá quedar a manos del olvido.
Con motivo de esta fecha todos los dojos realizan cada año una ceremonia conmemorativa en homenaje al difunto maestro, pero por casualidades de la vida estaré fuera de España para esa fecha, así que me será imposible asistir a la ceremonia que se llevará a cabo en mi shanga. Por esta razón me he decidido a prestar mi más humilde y sincero homenaje a este gran maestro desde mi blog que tanta luz a dejado en un mundo repleto de sombras...
Así que dejo aquí un poco de biografía para aquellos que no conozcan nada a cerca de Taisen Deshimaru, también conocido como el Bodidharma que trajo el Zen a occidente.

Sergi G.


Taisen Deshimaru nació en 1914 en Saga (Japón), en el seno de una antigua familia de samurais. Su madre era una ferviente budista y su padre quería que hiciera una carrera comercial. A los veinte años empezó a estudiar Económicas. Pero, decepcionado por la educación moderna que dejaba de lado completamente la dimensión espiritual, y siempre en busca del verdadero sentido de la vida, entró en contacto con la enseñanza del zen.
Por fin su búsqueda le condujo a Kodo Sawaki. A éste se le respetaba y admiraba en todo Japón por su vida sencilla y libre. Le había devuelto al zen toda su frescura al sacarlo de los templos que estaban estancados en el formalismo. Cuando Deshimaru se acercó al maestro, éste, sentado en zazen sin darse la vuelta, sin ni siquiera levantar la vista, le dijo: 'Esperaba tu visita con impaciencia.' Deshimaru se convirtió en su discípulo y le siguió fielmente manteniendo su vida en el mundo social. Cuando le pidió que le ordenara monje, Kodo Sawaki le contestó: 'En nuestros días los monjes se han hecho profesionales. No hacen zazen y ejecutan mecánicamente las ceremonias para los laicos. Comprendo que me lo pidas, pero prefiero que sigas viviendo en el mundo social y que sigas practicando zazen. Haré de ti un gran monje.' Así, Taisen Deshimaru llevó una vida social y familiar mientras siguió practicando zazen con su maestro. Poco a poco integró en su vida la contradicción entre lo material y lo espiritual que le había atormentado en su juventud. Poco antes de morir, Kodo Sawaki le ordenó monje y le pidió que llevara el zen, zazen, a Occidente.

A la muerte de su maestro, Deshimaru permaneció sentado en zazen durante 49 días. Dos años más tarde dejó a su hijo al frente de la familia, arregló sus asuntos y tomó el Transiberiano con dirección a Francia, sin dinero, sin conocer ni una palabra de francés, sólo con su kesa (vestidura de la transmisión) y con los cuadernos de notas de su maestro. Tenía cincuenta y tres años.

En 1967, en París, alojado en la trastienda de un almacén de dietética, Deshimaru practica zazen todos los días y se gana la vida dando masajes shiatsu y conferencias. Sostenido por su profunda fe en la práctica de zazen y en la transmisión de su maestro, consigue hacer accesible para los occidentales la enseñanza de los grandes maestros zen. Impresionados por zazen y por la personalidad de Taisen Deshimaru, cada vez más gente practica con él. Abre un dojo, dirige las primeras seshines y empieza a ordenar a sus discípulos como bodhisattvas, monjes y monjas. Su actividad no se limita a la enseñanza en el dojo. Tiene un profundo deseo de ayudar al ser humano de la civilización actual, cuyo desequilibrio percibe, y de hacer que consiga por medio de zazen una comprensión más profunda de sí mismo y de su vida. Con la ayuda de sus discípulos, que cada vez son más numerosos, crea más de cien dojos en Europa y funda el templo de la Gendronnière, el mayor dojo zen de Occidente. Al mismo tiempo educa a sus discípulos. Su enseñanza es muy concreta y está enraizada en la vida cotidiana. Reconocido por los principales templos del zen soto de Japón, se le nombra kaikyosokan (responsable de la enseñanza del zen) para todo Europa. En su país se le llama 'el Bodhidharma de los tiempos modernos'. Para sus discípulos es sencillamente Sensei, el más antiguo. En sus últimos años, cada vez más consciente de la urgencia de ayudar al ser humano en el desequilibrio del mundo moderno, intensifica sus actividades, trabajando incansablemente, sin permitirse un descanso. A veces decía: 'Quizás mi vida sea breve, pero al menos no habrá sido egoísta.'
A principios del año 1982 se pone enfermo, lo que no le impide seguir haciendo zazen todos los días con sus discípulos. En primavera se va de Francia a Japón y muere el 30 de abril. Sus últimas palabras para sus discípulos son: 'Por favor, continuad zazen.' Durante 49 días, en todos los dojos que había creado, sus discípulos practicaron zazen día y noche en completo silencio.




Taisen Deshimaru legó a sus discípulos la esencia del zen, zazen, que ahora ellos a su vez transmiten, siguiendo con su misión, practicando en los dojos y reuniéndose en el templo de la Gendronnière a lo largo de lasgrandes seshines del año. Como Bodhidharma que hace mil cuatrocientos años llevó el zen de India a China, como Dogen que hace setecientos años lo introdujo en Japón, el Maestro Deshimaru ha transmitido la esencia de la enseñanza del Buda a Europa y a todo el mundo.

"He ofrecido el verdadero zen a los europeos, es la mayor alegría de mi vida. He hecho realidad el deseo de mi maestro Kodo Sawaki, y estoy convencido de que esto va a hacer historia.

"Taisen Deshimaru.


martes, 17 de abril de 2012

ZEN Y MEDIO AMBIENTE







TEXTO IMPRESCINDIBLE DE ROLAND YUNO RECH

Nuestra civilización occidental, cuyo modo de pensar se extiende al mundo entero, es una civilización técnica, orientada hacia el dominio y la explotación de la naturaleza. La crisis actual en la relación del ser humano con su medio ambiente no es un mero accidente de trayecto dentro de un proceso de progreso infinito, es la manifestación de una actitud desequilibrada del ser humano con respecto a la naturaleza, cuyo origen se remonta a las fuentes de nuestra cultura.

El mito de Prometeo simboliza la actitud del ser humano occidental que se apega al desarrollo de la mente intelectual como medio de satisfacer sus deseos materiales. Ahora bien, ningún objeto puede satisfacer totalmente el deseo fundamental del ser humano, que es una búsqueda de unidad con la naturaleza. Cuanto más se descuida esta aspiración espiritual, más se asiste a la incesante multiplicación de sus deseos. Esto se ha vuelto el principal motor de la economía de los países occidentales, y se ha traducido en una degradación constante del medio ambiente natural y en un derroche de recursos no renovables del planeta, sin considerar las múltiples contaminaciones. El desarrollo de deseos artificiales no es sino un encadenamiento al ego limitado que no hace más que engendrar insatisfacción, miedo y agresividad. La competición  individual se traduce, en el plano internacional, en competición entre naciones, tanto en el plano económico como militar. De esta competición resulta un empobrecimiento de los más pobres, tanto en los denominados países desarrollados como en los del tercer mundo.

Revolución espiritual
Los problemas del medio ambiente no podrán, pues, ser resueltos sino mediante una verdadera revolución espiritual. El zen puede ayudar a ello puesto que es una vía de armonización del ser humano con el orden cósmico, a través de la práctica diaria de la meditación sedente.
Mantenerse sentado frente a la pared significa dejar de perseguir objetos externos y aprender a conocerse íntimamente a sí mismo.
Con su cerebro izquierdo, el ser humano ha desarrollado un pensamiento abstracto que le ha posibilitado adquirir cierto dominio de la naturaleza, pero que lo ha desconectado de la relación íntima con el medio ambiente. El pensamiento fundado en el lenguaje verbal es por esencia dualista y crea la desconexión entre el ser humano y el mundo. Esta desconexión engendra soledad y frustraciones que el ser humano trata de compensar desarrollando aún más su influencia sobre la naturaleza por medio de la técnica. Practicar zazen posibilita recobrar una relación inmediata, íntima, con la naturaleza, una visión poética del mundo, una participación en la vida que por sí sola puede corregir en profundidad la voluntad de poder del ser humano convertido exclusivamente en «homo economicus».
 
La no-técnica
La actitud dualista de nuestra civilización lo transforma todo en técnica, y la actitud técnica es lo que crea la crisis entre uno mismo y el medio ambiente. Esta actitud consiste en hacer algo siempre con vistas a un futuro provecho. Las cosas más simples y naturales, como amar, expresarse, incluso meditar, se convierten en técnicas, medios para conseguir otra cosa. Hacer zazen es abandonar esta actitud y dar media vuelta. No se practica zazen para conseguir el satori sino que, practicado sin objetivo ni afán de provecho, zazen en sí mismo es satori.
Cuando nos percatamos de ello, cada cosa de nuestra vida se vuelve práctica del despertar.
Cuando un monje le preguntó al maestro Joshu: « ¿Cuál es la esencia del budismo?», Joshu simplemente le respondió:
—¿Has comido?
—Sí, maestro.
—Entonces, ve a lavar tu cuenco.
Las acciones simples de nuestra vida diaria, con total atención al aquí y al ahora, son la práctica de la Vía de Buda. Esta total atención implica respetar y proteger todo como nuestros bienes más preciosos y es lo que ha llevado a los monjes a crear formas de arte como el arte floral, cuyo objetivo era prolongar la vida de las flores obsequiadas al Buda o de las flores estropeadas por una tormenta. El arte de jardinería también es expresión de este sentimiento de unidad con la naturaleza y con todo el universo.
Pero la raíz de estas prácticas es la realización de nuestra naturaleza más profunda en zazen.
Se actualiza cuando dejamos de querer asir o rechazar. En ese momento, nuestra unidad con la naturaleza, con Dios o Buda, con la más alta dimensión de la existencia humana, se realiza naturalmente, como cuando una flor se convierte en flor al abrir sus pétalos.
 
La ecología del sí-mismo
Aunque se hable de ecología, hay un desfase entre lo que se sabe acerca de aquello que desencadenan las técnicas modernas en el medio ambiente natural y lo que realmente se hace por solucionarlo, como si se creyera imposible detener la contaminación y la degradación del medio ambiente.
La conquista de la naturaleza se ha hecho mediante el desarrollo de la mente dualista y abstracta, mediante la mente matemática que la que predomina el enfoque cuantitativo sobre el cualitativo, el tener sobre el ser. La técnica reduce la esencia al fenómeno, el ser al ente. No es sorprendente que Dios esté muerto en semejante perspectiva. El problema es que el ser humano también ha perdido sus verdaderas raíces, su verdadera naturaleza divina o naturaleza de Buda.
La eficacia en el dominio de la naturaleza se ha traducido en la reducción de la intuición y de la creatividad. Tras haber conformado la naturaleza con sus técnicas, el ser humano se ha vuelto un engranaje que ha de conformarse al modelo tecnocrático que ha creado.
La ecología recuerda principios fundamentales sobre las leyes del equilibro natural, de la interacción entre los seres vivos y el medio; pero sin cambio radical de mentalidad, las ideas ecológicas seguirán siendo poco influyentes.
Practicar zazen es cambiar nuestra actitud aquí y ahora, empezando por nuestro medio ambiente inmediato. La contaminación está en las mentes antes de manifestarse en la atmósfera, en el agua, en la tierra.
Practicar zazen es abandonar el ego y percatarnos de nuestra interdependencia y de nuestra solidaridad con todo el universo. 
 
Energía e impermanencia
La relación con el medio ambiente se sitúa también en el plano de la energía. Estamos constituidos por los mismos elementos y por la misma energía que todo el universo. Emplear demasiada energía crea un desequilibrio no sólo en el medio ambiente sino en uno mismo. Demasiado alimento o una alimentación demasiado rica arruinan la salud. Durante las sesshin, consumimos una comida más ligera y natural. Sin dogmatismo, zazen reeduca nuestro instinto alimenticio. Demasiada comodidad debilita la resistencia. La vida en el zen consiste en recurrir a un modo de existencia simple sin buscar demasiado confort o lujo. El ideal del monje zen consiste en vivir con su cuenco y su kesa. Demasiada información vuelve abstracta nuestra relación con el mundo. El zen es recobrar la experiencia directa de la vida.
Los monjes zen muy a menudo han establecido su dojo en la naturaleza, en las montañas, cerca de los ríos. Pero no era un apego romántico a la naturaleza. Como zazen, los fenómenos naturales expresan la enseñanza de Buda más allá del lenguaje y de las fabricaciones de lo mental.
Hay monjes que han despertado al oír caer una piedra, al ver una flor de melocotonero, o incluso al oír el ruido del torrente en el valle. Estos fenómenos naturales han sido ocasiones para percatarse de su unidad con todo el universo.
Finalmente, nuestro medio ambiente es un mundo movedizo, impermanente. Nuestro ego, que busca una felicidad estable, se topa con esta impermanencia de los fenómenos. Por eso, la mayor parte de las religiones ha buscado la felicidad en el más allá. En ciertas escuelas del budismo, se busca el nirvana más allá del mundo de los fenómenos. Pero zazen se sitúa más allá del dualismo entre el entorno fenoménico (el samsara) y el nirvana, porque este dualismo es todavía un apego de nuestro ego. Cuando se abandona este ego, ya no hay necesidad de huir del samsara o de buscar el nirvana. El bodhisattva del budismo Mahayana vive y practica en el mundo de los fenómenos para ayudar a todos los seres a resolver su sufrimiento y realizar el despertar.

Tal es el ideal de vida que la práctica de zazen nos propone a cada uno de nosotros.

Roland RECH